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los desahucios siguen siendo una triste y cruda realidad de la sociedad

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“El desahucio pone en primera página la versión más miserable de la sociedad”

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A día de hoy, los desahucios siguen siendo una triste y cruda realidad de la sociedad. Dos noticias, recientemente, han golpeado a la opinión pública española, por un lado, las cifras arrojadas por el Banco de España y, por otra parte, el desahucio de Carmen Martínez Ayuso, desahuciada con 85 años por ser la avalista de su hijo, y quien gracias al equipo de fútbol Rayo Vallecano podrá vivir de alquiler. Los datos reflejan que lejos de desaparecer, los desahucios siguen cada día y las respuestas, y políticas, del gobierno aún se están esperando por parte de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), quienes desde su fundación han luchado por la dignidad y el rescate de las personas. Son muchos años ya las dilaciones del gobierno para enfrentarse a este problema, que tiene caras, nombres y apellidos. Por ello, desde Los ojos de Hipatia hemos querido hablar con diferentes miembros y portavoces de la PAH aquí en la Comunidad Valencia, y otras voces para poder entender la situación actual, y sus consecuencias, que se viven año tras año, día a día, sin que el gobierno trabaje con la honestidad y equidad que se espera desde que se iniciase la crisis.

Hace unos días, el Banco de España arrojaba unos datos que indicaban que los desahucios continuaban siendo una situación para miles de familias. Según el Banco de España, en los primeros seis meses de 2014 más de 26.500 familias se vieron obligadas a entregar su vivienda a la banca ante la imposibilidad de pagar la hipoteca, a pesar de la entrada en vigor de la nueva ley hipotecaria, que cumplía en este periodo su primer año en funcionamiento. “Todo son parches que se hacen para intentar no solucionar, pero, si tapar una problemática de cara a la opinión pública, ahí está por ejemplo el código de Guindos, el decreto 27/12 de la moratoria de dos años, como ves todo son parches para tapar la problemática de cara a la opinión pública. En las Comunidades Autónomas algunas han intentado hacer algo, como la comunidad andaluza que ha intentado lo de la expropiación de las viviendas pero el gobierno no se lo ha permitido. Las entidades locales, como los ayuntamientos, hay que reconocer que hay muchos ayuntamientos, no la inmensa mayoría, que han hecho mociones por las cuales se ha declarado ese municipio libre de desahucios o, se ayuda a las familias que han perdido la vivienda con la exención del pago del IBI o, ayudas para las cargas que vienen después con el tema de hacienda, cuando una familia pierde una vivienda y gracias a su trabajo, con la ayuda de la plataforma, consigue la dación en pago al año hacienda pidiendo su carga. Esa sería la radiografía, si empezamos por arriba mal, y por abajo, un poquito bien. Pero aún falta mucho, los estamentos públicos aún tienen que hacer mucho trabajo”, aclara Miguel, miembro de la PAH Valencia.

A estos datos del 2014 se deben sumar los cientos de miles que ya se habían producido desde que empezase la crisis y, el creciente número de desahucios por alquiler. Estas cifras constatan que las políticas impulsadas por el gobierno son ineficaces y no resuelven la problemática de miles de familias, como bien explica Miguel, de la PAH Valencia: “básicamente la situación está igual que cuando comenzamos. Siguen habiendo desahucios, siguen habiendo familias abocadas a la calle, y un montón de familias que están sufriendo día a día la problemática de saber que hoy, mañana o pasao pueden perder su vivienda. Continúa todo igual”. Así, parche tras parche tan solo se ha logrado que cada vez existan más casos y perfiles de familias y personas desahuciadas. “El perfil de la persona desahuciada ha ido modificándose a medida que se ha ido alargando el tiempo de la crisis. En un principio afectaba a las clases sociales más bajas que ya estaban en una situación mala, pero desde hace un año ya va viniendo gente de clase media, y en los últimos meses autónomos”, revela Amaia, Portavoz PAH Camp de Morvedre.

Esta situación de catarsis está inmersa dentro de los males actuales de nuestra política que revierten negativamente en la ciudadanía. “Los males de la política española, como en el resto de democracias occidentales, viene de la dificultad de combinar capitalismo y democracia. A partir de ese hard-core, o «núcleo duro», en el que la búsqueda del bienestar de unos riñe con el principio de la igualdad de todos, se forman prejuicios y valores que impiden que la «altura de la Historia», en palabras de Ortega y Gasset, sea más alta. En ese «núcleo duro» se ha cimentado el materialismo y el famoso postmaterialismo, que vienen tambaleándose desde que estallara la crisis económica. Hay quien afirma que tras la caída del Muro de Berlín, el mundo se ha “derechizado”; curiosamente el Gran Wyoming afirmaba algo similar sobre España, y todo lo que suena a “progresista” está estigmatizado porque no encaja con los valores materialistas imperantes. El mal de la política, por tanto, sería que es el escenario de la lucha entre valores irreconciliables en un mundo materialista en proceso de cambio. Por tanto al hablar de política y de sus males, podemos afirmar que su origen lo encontramos en esa eterna liza entre capitalismo y democracia, donde chocan las teorías neoliberales actuales y los principios democráticos que se rigen por valores más horizontales en pro de esa verticalidad que impone el liberalismo económico con su afianzamiento entre norte y sur. Quizás, de ahí, el desinterés manifiesto o la apatía de muchos al hablar de política, en un contexto donde la clase media ha visto vilipendiados sus derechos así como su Estado de Bienestar mientras la casta política o las esferas más altas de poder a pesar de su mala gestión política y financiera, y los innumerables casos de corrupción, no reciben castigo alguno, mientras el pueblo llano ve mermada su calidad de vida”, arguye el politólogo Eleazar Gallardo. De ahí, ese síntoma social de desafección política que lleva al individuo a alejarse del maremágnum del problema, como comenta María Jesús, portavoz de la PAH Castellón al hablar de la realidad que se vive en dicho municipio. “Aquí hay que luchar mucho porque la sociedad no visibiliza el problema. La gente deja las viviendas incluso antes de que llegue el día del desahucio”. O como suscribe Reme de la PAH Alicante: “tendría que haber más conciencia social, porque estas personas se ha lucrado a costa de la vida de las familias, de las personas, y esto no lo podemos consentir. Es indignante que existan personas con tarjetas black cuando hay personas que están pasando hambre”.

Paralelamente, lejos de parar esta situación de desalojo forzoso por parte de miles de ciudadanos, hay que añadir la creciente disminución de las daciones en pago, lo que implica que la mayor parte de las familias se ven obligadas a entregar sus viviendas y, a asumir una deuda impagable de por vida. Asimismo, igual de preocupantes son los casos de familias que no han contado con ninguna alternativa habitacional en el momento de tener que abandonar su casa, mientras las instituciones públicas no han elaborado un protocolo, y actuación, de emergencia para el drama habitacional de miles de familias que corren el riesgo de exclusión social y vivir en los umbrales de la pobreza. Tampoco “las entidades financieras han hecho nada por solucionar la problemática. Se podría decir entre comillas que si se conceden donaciones en pago o condenación de deudas, puede ser que sea marketing lo que hagan, porque está constatado que aunque halla una sentencia del Tribunal Superior de Justicia Europeo condenando las clausulas ilegales, es sabido que las entidades financieras siguen utilizando esas clausulas ilegales en las redacciones de nuevos contratos hipotecarios”, puntualiza Miguel. O como expresa Reme de la PAH Alicante: “hay algunos bancos que son muy reticentes como Bankia o el Kutxa, que es criminal. Tenemos casos muy sangrantes e indignantes, como uno del Kutxa, donde una chica, con cuatro avalistas, cuando fue a solucionar el tema de la deuda, le dijeron que era muy guapa y joven y podía pagar la hipoteca de muchas formas. Una actitud totalmente humillante”.

A pesar de que los datos publicados por el Banco de España pretenden mostrar una tendencia hacia la baja del número de desahucios, la realidad es que miles de familias siguen perdiendo sus hogares, y el impacto psicológico sobre estos ciudadanos no está cuantificado en las estadísticas. “La situación del desahucio yo la contemplo desde la indefensión, la injusticia, y la incontrolabilidad. No puedes hacer nada, nada de lo que hagas modificará las consecuencias, o cualquier acción siempre lleva a los mismos efectos, y al atentar contra una de las dos necesidades básicas, las implicaciones son aterradoras. Alimentación y cobijo, son derechos irrenunciables, y es obligación de la sociedad a través de su administración pública, cubrirlos y protegerlos, de la manera que sea posible”, arguye el psicólogo Joaquín Lluch, “la pérdida de la vivienda, te hace entrar en una cadena de desgracias, en las que poco o nada puedes hacer, en el que las consecuencias son inevitables, y tu existencia queda reducida a no hacer nada (¿para qué?) o te inundan los pensamientos de quitarse de en medio, porque la vida ha dejado de ser atractiva, necesaria, y los pocos anclajes que pudieras tener se fueron debilitando y acabaron desapareciendo. A nivel individual, el efecto depresor te lleva a la inactividad, al abandono de tus sueños, a la resignación y a la aceptación de cualquier cosa. Tu desarrollo personal se estanca, no hay lugar para el optimismo, dejas de encontrar cosas que te ilusionen, la capacidad de amar desaparece, de repente todo tiene el mismo poder cautivador, ninguno, y la existencia deja de ser relevante. Sin sueños, retos, objetivos, intereses, ¿qué te pega a la vida?, ¿cómo se fortalece el amor?”

Por otra parte, desde hace tres años la PAH viene reclamando una propuesta de mínimos, la ILP, apoyada por más de un millón y medio de firmas, donde la plataforma exige como una necesidad vital para miles de familias: dación en pago retroactiva, moratoria de desahucios y políticas activas de vivienda pública. Y ahora, cara elecciones “confiamos en un cambio, aunque, nosotros seguiremos luchando por las personas”, reivindica Reme desde Alicante. Aunque dentro de la plataforma, los hay más escépticos como Amaia, PAH Camp de Morvedre, que advierte “que el año viene será duro, porque la moratoria de los desahucios con fecha del quince del cinco del año que viene terminan. Será una fecha complicada. No es un tema que se esté tratando con la seriedad que debería tomarse”. Pero quizás la clave resida como manifiesta María Jesús: “la colectividad facilita la negociación”.

Por último, y atendiendo a las explicaciones de Lluch: “una sociedad que desatiende o malatiende las necesidades básicas, como demuestra Maslow(1), atenta contra su fundamento, deshabilita la aparición del hombre social. El desahucio atenta directamente contra la seguridad física. El desahucio pone en primera página la versión más violenta y miserable de la sociedad. Una familia sin techo, evidencia la pobreza y la inseguridad, anula su contribución social, condiciona el desarrollo democrático. Hay necesidades que sólo se cubren cuando están cubiertas otras, si mis prioridades son alimentarme y protegerme de la intemperie, ¿cuándo podré dar paso a las otras?”

Por Arantxa Carceller

(1) Abraham Maslow, psicólogo humanista, que estudio la motivación y en su Teoría de la Motivación Humana explicaba cómo sólo la satisfacción de las necesidades básicas permite que sean atendidas necesidades más elevadas. En su famosa pirámide, las necesidades sociales (relación, participación, aceptación social), aparecen detrás de las básicas (alimentarse, descansar, placer físico…) y de las de seguridad y protección (vivienda, educación, transporte, sanidad).

Fuente: losojosdehipatia.com

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